sábado, 28 de febrero de 2009

Diez cosas que hacer antes de morir

Ya antes dije que me gustan las listas. Una de las listas más importantes que llevo es la "lista de cosas que quiero hacer antes de morir", que son esas cosas que vienen acompañadas de la frase "algún día...". Ahora, en esta lista no se incluyen actividades sobre las cuales no tengo ningún control (pero que no por eso me interesan menos) como vivir para saber que existe vida o vida inteligente fuera de la Tierra o para ver la primera IA consciente de sí misma, por poner dos ejemplos. Mas bien, creo que las cosas incluídas en esta lista pueden ser realizadas, con menor o mayor dificultad (en algunos casos, lo admito, muy grande), en lo que dura una vida humana promedio.

Aqui van, en ningún orden en particular:

- Escribir un buen cuento
El cuento es mi forma literaria favorita. Dado que no debe ser muy largo (de lo contrario sería una novela), lo que sea que quiera transmitirse debe hacerse tomando en cuenta las limitaciones de espacio, sin llegar a hacer de la narracion una simple enumeracion de hechos. (Puesto así, me acabo de dar cuenta de que el cuento me parece un extremo, el resultado de un proceso de optimizacion.) Un buen cuento es como un buen lomo saltado: te deja satisfecho. No tengo idea de en qué género literario caiga lo que escriba (el policial me viene a la mente) ni cuándo lo haga, pero eventualmente lo haré.

- Aprender a tocar un instrumento
Cuando tenía unos ocho años, en lugar de llevar clases de música, llevé clases de programacion en Logo. Todavía tengo la intención de aprender a tocar piano, violín o batería (por el reto de llevar un ritmo distinto con cada mano). Ahora no hay tiempo, pero está en la lista.

- Dirigir una orquesta sinfonica
Esta es una de las cosas más difíciles de la lista. Moriré tranquilo si algún día dirijo Adagio for Strings de Barber, Bolero de Ravel, el vals de El Lago de los Cisnes, algo de Wagner o de Brahms.

- Perseguir un tornado
Tengo una fascinación por los desastres naturales. Y no soy el único: ¿por qué creen que hay más de un programa a la semana sobre el tema en Discovery Channel? Después de ver Twister, decidí que, alguna vez en mi vida, estaría dentro de una camioneta, sobre una autopista en el centro de EEUU, persiguiendo un tornado. ¿Por qué? Es una mezcla de curiosidad con búsqueda de sensaciones adrenalínicas.


- Que mi biblioteca llegue a los tres mil volúmenes
Mi colección personal de libros -que comencé alrededor de un año y medio atrás, cuando todavía estaba en México- tiene hoy 163 ejemplares (sin contar los que ya estaban antes en casa o los de mi papá). La idea es tener mil volúmenes nuevos cada década, de manera que, a los 55 años, alcance los tres mil. Sólo faltaría comprar el globo terráqueo gigante y amarrar un cuervo sobre la puerta de la biblioteca.

- Ver los fósiles de las criaturas de la explosión cámbrica
Hace 600 millones de años, la vida en la Tierra estaba limitada a bacterias y otros organismos unicelulares. Intempestivamente (ojo, para un paleontólogo), aparecieron los organismos multicelulares, en un montón de formas raras, algunas tanto que no sabemos hoy cuál era la cola y cuál la cabeza. Algunos de éstos quedaron fosilizados -notablemente en el Burgess Shale, en Canada- y lo que conocemos de la vida en esa era es gracias a ellos.


- Entender mejor por qué algo y no nada
Parafraseando a Johan, por qué existe algo en lugar de que no haya nada es una de las preguntas fundamentales. No sé si encuentre alguna vez una respuesta, no sé si alguien más encuentre una y no sé siquiera si existe una respuesta. Pero me gusta pensar en el tema.

- Criar a un ser humano u otra criatura inteligente
Me gusta enseñar y tengo curiosidad por ver de cerca el proceso de moldear una mente humana desde sus inicios. Mejor si es hijo mío. No hay prisa. También funciona si es un chimpancé inteligente.

- Explorar Australia
Vestido como Indiana Jones, de preferencia. Los que me conocen sabrán que no soy partidario de las caminatas, trepadas de cerro o excursiones a reservas naturales (para todo eso existen los vehículos motorizados y la televisión), pero, cuando vaya a Australia, voy a caminar hasta que me encuentre con un canguro albino.

- Ver la Tierra desde fuera
Este es un favorito personal. Nada de lo que vería tendría mejor resolución que las fotos satelitales o las tomadas desde el tranbordador espacial, pero cubrir un continente sólo con la palma de la mano, ver el amanecer varias veces en un día o comprobar que nos arrastramos sobre la superficie de una esfera de agua y tierra, sobre un fondo oscuro moteado de puntitos blancos, son motivos suficientes para querer verla.


Esa es la lista, por ahora. Imagino que con el tiempo se agregarán nuevas "cosas que hacer antes de morir" - y, con suerte, se habrán completado algunas. También, por supuesto, queda la posibilidad de que muera pronto y la lista quede inconclusa en su actual versión. Pero es más entrenido pensar que eso no pasará.

¿Hay algo que les gustaría hacer antes de dejar de funcionar?

lunes, 16 de febrero de 2009

Noticia bizarra 3

Hacía algún tiempo que no encontraba una buena candidata a noticia bizarra, pero hoy encontré una que cae perfectamente dentro de esta categoría.

Aquí está (el comentario, como siempre, lo dejo para el final):

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Casan a una niña india con un perro para salvarla de los malos espíritus

9:56 | La menor había desarrollado piezas dentarias adicionales, algo considerado como un mal augurio por la población

Nueva Delhi (EFE). Una niña de doce años ha sido casada con un perro para protegerla de los “malos espíritus” que la amenazaban en el estado indio oriental de Jharkhand, informó hoy un clérigo tribal local.

El casorio, celebrado ayer en la localidad de Jamshedpur, se llevó a cabo porque la menor había desarrollado piezas dentarias adicionales, algo considerado como un mal augurio por la población de la zona, explicó el sacerdote Naresh Manki, citado por la agencia IANS .

“En una sociedad tribal, que una mujer desarrolle dientes complementarios es considerado un mal presagio no solo para ella, sino también para los miembros de su familia y para toda la sociedad. Para salvarla de los malos espíritus, la casamos con un perro”, dijo Manki.

La pequeña Soni ha tenido que afrontar los atípicos esponsales por ser una “manglik”, una persona astrológicamente maldita para el matrimonio, según la tradición hindú .

“El enlace se celebra como una boda normal, también se organiza un banquete para aquellos que participan en la ceremonia”, añadió el clérigo.

No es la primera vez que en la India se celebran matrimonios entre hombres y animales o incluso árboles, ya que algunos astrólogos creen que ello libera a la persona contrayente de ciertas maldiciones o de la mala suerte que le han asignado los astros.

Ni siquiera las estrellas de la poderosa industria del cine indio, Bollywood, escapan al influjo de estos atavismos.

A finales de 2006, la actriz y miss Mundo Aishwarya Rai, también una “manglik”, tuvo que casarse simbólicamente con la imagen del dios hindú Vishnú como paso previo para poder desposarse con la también estrella del celuloide bollywoodiense Abhishek Bachchan.

Fuente: El Comercio, 16/02/2009
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Ok, estoy consciente de que estudiar las costumbres de una cultura de acuerdo con los parámetros de otra tiene como resultado un juicio tremendamente subjetivo. (También estoy consciente de que estudiarlas desde un punto de vista neutral es prácticamente imposible.) Pero, por otro lado, existe la siguiente regla básica y tácita de la sociedad moderna: no casas a tu hija con un ser de otro especie. Punto.


Por lo menos, según la BBC, la niña prometió cuidar bien del perro, de nombre Bacchan (vean la foto arriba). Sus días como simple perro callejero, en los que sobrevivía comiendo lo que encontraba, llegaron a su fin: Bacchan es ahora un perro casero y casado. (Segunda regla tácita de la sociedad moderna: si vas a casar a tu hija con un perro, no la cases con un perro vagabundo.)

¡Hasta la siguiente noticia bizarra!

miércoles, 11 de febrero de 2009

Páginas raras

La Internet es una jungla y de cuando en cuando uno se topa con un animal extraño -y no, no me refiero a un desconocido que te agrega a msn y te saluda con "hola amix". Me refiero a alguna página web de contenido inusual, fuera de lo común, que aparece sorpresivamente cuando uno hace click en un link de apariencia inofensiva.

Durante algún tiempo he venido compilando una lista de las páginas raras que he encontrado. Aquí va, pues, la (por ahora) corta lista:

1. TV Monkey: Monkeys on "The Simpsons"

El autor de esta página ha elaborado una lista de todas las referencias a monos que aparecen en Los Simpson. Esto lo hizo aparentemente coaccionado por su mascota, Mr. Monkey, como él mismo revela:

"Mr. Monkey & i used to love The Simpsons, and he was rather fond of taking note every time there is any sort of reference to monkeys on the show. At his insistance I compiled his notes into this list.
"

No resisto imaginar la posibilidad de que Mr. Monkey sea en realidad el muñequito que el autor usa sobre una de sus manos, como Mr. Garrison y su inseparable Mr. Hat.

¿Alguien dijo freak?

2. Mike the headless chicken

El 10 de Setiembre de 1945, el granjero Lloyd Olsen, de Fruita, Colorado, salió a su patio con la intención de buscar un buen gallo para que su esposa, Clara, cocinara. Buscó uno de los más gorditos -su suegra iba a cenar con ellos y quería impresionarla-, apuntó el hacha a su cuello y la dejó caer, como tantas otras veces y tantos otros gallos. El problema es que, esta vez, el gallo -Mike- no murió cuando el hacha le atravesó el cuello, sino que se levantó y siguió buscando comida, con sólo parte de la cabeza (incluyendo parte del cerebro y una oreja) intacta. Mike vivió durante dieciocho meses más, durante los cuales triplicó su peso gracias a la alimentación que Lloyd le procuró, directamente al esófago.

Mis secciones preferidas de la página son "Mike's Market" (quiero una camiseta de Mike) y "Cooking with Mike", una sección que contiene recetas para preparar, irónicamente, pollo.

3. The Voluntary Human Extinction Movement

Con una frase como "May we live long and die out", ¿qué se puede esperar de esta página? La VHEMT aboga, no por el exterminio de la raza humana a través del suicidio masivo, sino a través de la extinción voluntaria producto de la no-reproducción. Según la VHEMT, como resultado de la desaparición del hombre, la biósfera retornará a su estado de equilibrio. En sus palabras:

"Phasing out the human race by voluntarily ceasing to breed will allow Earth's biosphere to return to good health. Crowded conditions and resource shortages will improve as we become less dense."

La página contiene una sección de preguntas, de las cuales mi favorita es, de lejos, What's wrong with having babies? Don't you like babies?. Ah... qué diría el Flying Spaghetti Monster al respecto...

4. How to Sell a Potato Chip that Looks Like a Celebrity

El nombre de la página lo dice todo. Incluye un práctico método de cuatro pasos para envasar y ofertar tu papa frita por eBay.

5. Republic of Molossia

En 1977, Kevin Baugh era un niño con un sueño: tener su propio país. Veintidos años después, el 3 de Setiembre de 1999, el sueño se volvió realidad y la República de Molossia fue fundada, cerca de Dayton, Nevada, con Baugh como presidente (en realidad, dictador de facto). En la actualidad, Molossia tiene un área de 58 000 metros cuadrados, es decir, aproximadamente 0.000005% el área superficial de Perú, que incluyen la casa de la familia Baugh y un territorio escondido en alguna parte de Pennsylvania.

Entre lo más curioso de Molossia está la lista de artículos prohibidos, que incluye armas de fuego, focos (sí, los de la luz), pejegatos, cebollas, morsas (lo siento, Tongo [ahora que Tongo tiene página en Wikipedia, sólo basta esperar al Papa Negro]) y cualquier cosa proveniente de Texas, excepto Kelly Clarkson

(A esta página llegué cuando leía Historia de un Muerto Explicada por él Mismo, de Alejandro Dumas (padre), y encontré, en el cuento Los Mil y Un Fantasmas, la palabra "moloso". Cuando la busqué en Wikipedia, caí en la página de la República de Molossia. Resulta que "moloso" es un tipo de perro proveniente de una tribu griega antigua, los molosos.)

Estoy seguro de que hay muchas más páginas raras por ahí. ¿Ustedes, lectores, se han topado con alguna página rara en sus incursiones por la red?

domingo, 1 de febrero de 2009

Buenos Aires, libros y mausoleos

Hace una semana estuve por pocos días en Buenos Aires, en una de esas raras ocasiones en que viajo por turismo. La cosa fue así: del 14 al 21 de Enero estuve en Bariloche, para el Simposio Latinoamericano de Física de Altas Energías (SILAFAE) y, como ya estaba en Argentina, y dado que desde chico mi papá me había hablado de cuánto le gusta Bs. Aires, decidí tomarme libre de jueves a domingo de la semana pasada para conocer la capital argentina. Como estaba con Joel, que decidió también tomarse el fin de semana libre antes de regresar a la fría Valencia, llegué a hacer turismo -y no únicamente a sentarme en cafés y parques a leer, como suele pasar cada vez que tengo tiempo "libre" en un viaje- en la ciudad y alrededores. Tomamos un city tour que nos llevó por los barrios importantes: Palermo, San Telmo, Recoleta, La Boca y que terminó en un paseo en catamarán por el delta del río El Tigre. Y sí, me tomé la clásica foto en Caminito. (Lo que no pudimos hacer es tomar una foto desprevenida a la espectacular tanguera que posaba por ahí, en vestido rojo y sombrero negro...)

A pesar de los más de 30º C (media de 35º), caminamos buena parte del centro, con lo cual concluí que, entre las ciudades que he podido conocer, Bs. Aires es una de mis favoritas porque:

1. La densidad de librerías es altísima: sobre la Calle Florida (algo así como un Jr. de la Unión, en Lima, pero más cuidado), la densidad es de más de una librería por cuadra. Para los que me conocen, saben que la tentación de mudarme a Bs. Aires, sólo por esta razón, es grande.

2. Las porteñas son, sin menosprecio por las valencianas, alicantinas, mexicanas y limeñas, guapas. En Bs. Aires uno camina por las calles con gusto. Alabada sea la Física que me manda a estas ciudades.

El primer día que llegamos a Bs. Aires caminamos sobre la Av. Santa Fé, un poco sin rumbo, pero atentos a cualquier librería que se nos cruzara por el camino. (Afortunadamente, a Joel también le gustan los libros ... aún así, creo que estuve a punto de poner a límite su aguante. Me dispiace, Joele!) Después de comer y tomar algo en un cafecito muy pintón, encontramos una librería particular, mas bien pequeña, que no era una librería de cadena (allá Cúspide Libros y El Ateneo son los equivalentes a la peruana El Crisol). Entramos, saludamos al librero -que tenía todo el aspecto de ex-hippie- quien nos informó que cerraba en veinte minutos, y comenzamos a husmear los estantes. Encontré un libro de Calvino que no había podido encontrar en Lima (El Caballero Inexistente) y, cuando le pregunté al librero si tenía algo del polaco Stanislaw Lem (a quien descubrí hace poco), comenzó una conversación sobre Lem, Dick, Asimov, Huxley y varios otros escritores de ciencia ficción (un par que no conocía, notablemente Ballard).

Esta ha sido la primera y única vez en que he podido entrar a una librería y conversar con el tendero sobre libros. El librero, además de vendedor, era lector y conocedor de su mercancía, con gustos y recomendaciones. Este tipo de interacción no se encuentra en las grandes cadenas y, ahora lo sé, es una parte tan satisfactoria de la experiencia de ir book-shopping como lo es tirarse al suelo para revisar los estantes más bajos y rebuscar entre los libros escondidos en una fila trasera. Si vuelvo a Bs. Aires alguna vez, visitaré la misma librería (Lilith, sobre Santa Fé) para conversar con el mismo librero ex-hippie.

...

Cuando, en mi último día en Buenos Aires (domingo 25), me di cuenta por la mañana de que mi avión a Lima salía, no a las dos de la tarde, como creía, sino a las nueve de la noche, me di cuenta de que tenía un día libre más y acompañé a Joel a visitar el cementerio de La Recoleta. Sólo una vez antes había ido a un cementerio: al Baquíjano, en el Callao, para el funeral de un pariente y, aunque es verdad que no lo exploré mucho, los mausoleos no me habían causado gran interés. (Lo que sí me pareció interesante de esa ocasión fue el ritual masónico de despedida al fallecido: una especie de abrazo grupal alrededor del féretro.)

El cementerio de La Recoleta está situado, como podrían imaginar, en el barrio de La Recoleta, cerca del museo de Bellas Artes de Bs. Aires (que visitamos más tarde). No los voy a aburrir con los detalles de los muchos mausoleos del cementerio, entre los que destacan el de Eva Perón, el de la esposa de San Martín, de Bioy Casares (escritor argentino y contemporáneo, en tiempo y estilo, de Borges) y de ex-presidentes argentinos.

Caminar por el cementerio un domingo por la mañana, en un día nublado y con algo de llovizna, es una experiencia extrañamente relajante, tomando en cuenta que (1) uno está rodeado de cadáveres en descomposición y (2) este probablemente sea uno de los peores lugares en los que estar durante un levantamiento zombie. Pero lo que más me impresionó del cementerio fue un mausoleo en particular, el de Liliana Crociati, fallecida en 1970, a los 26 años, en Innsbruck, Austria, cuando un alud de nieve cayó sobre el hotel donde ella y su marido dormían. El mismo día murió su perro Sabú, a miles de km de distancia. En la entrada del mausoleo hay una estatua en bronce (obra de Wilfredo Viladrich) de ella vistiendo su traje de novia, acompañada de Sabú:

Debajo de la escultura, hay una placa con una inscripción, en italiano, de su padre, poeta:

La traducción es:

"A mi hija: Sólo me pregunto por qué te has ido y has dejado destrozado mi corazón. Que sólo te quería ¿por qué? ¿Por qué? Sólo el destino sabe el por qué y me pregunto por qué. ¿Por qué no se puede estar sin ti, por qué? Tan linda eras que la naturaleza, envidiosa, te destruyó, ¿por qué? ¿Por qué?, solo me pregunto si hay dios, se lleva lo que no es suyo. ¡Por qué destroza y deja hasta el infinito el dolor! Por qué, creo al destino y no a ti, ¿por qué? Por qué sólo se que siempre sueño contigo, ¿por qué hay de qué? Por todo el amor que siente mi corazón por ti. ¿Por qué? ¿Por qué? Tu papá."

...

Después a regresar al hotel, recoger las maletas, empacar los chocolates de Bariloche y salir al aeropuerto. En las varias horas de espera que tenía por delante antes de tomar el vuelo a Lima, leí Los Reyes, de Julio Cortázar, espectacular distorsión del mito griego en que Ariadna está enamorada, no de Teseo, sino de su hermano, el Minotauro, que, encerrado, resulta ser en realidad el único hombre libre. Después vino Seda, de Alessandro Baricco -quien escribió Novecento, el monólogo teatral que serviría como base para la película La Leyenda de 1900, de Giuseppe Tornatore- que resultó la perfecta lectura para olvidarse del mundo alrededor de uno, algo que busco a menudo cuando espero en un aeropuerto. Después de cuatro horas de viaje y de haber visto Die Hard 4.0 una vez más en el avión (nada como ver que John McClane destruye un helicóptero en vuelo haciendo que un carro se estrelle contra él), llegué al siempre caótico Jorge Chávez: a Lima, a casa, a mis libros y a mis peces.

domingo, 4 de enero de 2009

El Reino de este Mundo

Esta mañana de domingo acabo de terminar de leer El Reino de este Mundo (1949), de Alejo Carpentier. La novela se deja leer muy fácilmente y las descripciones de hechos fantásticos que son presenciados con naturalidad me recordó a eso que -estudiando Cien Años de Soledad en el colegio- Ms. Burga llamó lo real maravilloso.

Según la contracarátula de la edición de Alianza Editorial, que es la que leí, "El Reino de este Mundo recrea [...] los acontecimientos que, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, precedieron y siguieron a la independencia haitiana". Sin embargo, más que el recuento -adaptado para la ficción- del hecho histórico, del libro me queda la realización final de uno de los personajes centrales, el negro esclavo Ti Noel, que tras haber atravesado por varios períodos de opresión, de manos tanto de los colonos blancos como de los mismos ex-esclavos negros, y haber sido partícipe de sendas rebeliones, cada una de las cuales prometía la liberación final del régimen opresor de turno, llega al final de su vida y, en un momento de lucidez, "en el espacio de un pálpito", alcanza a formular su visión del mundo:

"Y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo."

"... pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada." Pocas verdades son tan ciertas. Parafraseando a alguno de los personajes de Grey's Anatomy, estamos diseñados para ser intrínsecamente inconformes. Ojo, que no creo que uno no pueda ser feliz con lo que tiene, pero es casi seguro que, en cualquier momento de la vida, habrá algo que uno crea que puede hacerlo aún más feliz.

Y aquí me viene a la mente el punto de vista budista sobre el problema de la felicidad. Buddha reveló que es el deseo de obtener algo lo que genera sufrimiento y que, por lo tanto, para evitar el sufrimiento, se debe eliminar el deseo. Lo que me gustó del budismo es que no se detiene en ese argumento, sino que -muy hands-on- propone una guía con pasos detallados de cómo llegar a desterrar el deseo. Alcanzar este estado de privación del deseo (nirvana, para los budistas) equivale a existir en el Reino de los Cielos, donde "no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite."

Una existencia así, sinceramente, me parece aburrida. Sí, esa es la palabra correcta. Posiblemente sea porque soy hijo del capitalismo, de la sociedad consumista y competitiva, donde la idea misma de vivir se equipara en gran medida a la de alcanzar metas progresivas, algunas inmediatas y otras que sólo se completarán al término de una vida. Yo, como Ti Noel, elijo el Reino de este Mundo sobre el Reino de los Cielos. Prefiero una existencia "agobiado de penas y de Tareas" sobre la "incógnita despejada", simplemente porque a través de las penas y tareas es como la realidad se deja conocer. La Naturaleza no nos ha construido caminos pavimentados y señalizados que nos lleven fácilmente a conocer su funcionamiento. Mas bien, cualquier pseudocerteza que podamos obtener acerca del orden (o desorden) de las cosas es el resultado de un proceso tortuoso y falto de guía. Vivir en el Reino de los Cielos es perder la curiosidad heredada de nuestro linaje primate, mientras que vivir en el Reino de este Mundo es abrazarla, a pesar de sus dificultades. "... el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo."

jueves, 27 de noviembre de 2008

Noticia bizarra 2

Esta mañana, como todas, revisé la página de El Comercio (para los que no son peruanos, éste es el diario de mayor circulación en Perú; los que son peruanos saben que esto no es verdad y que el diario de mayor circulación es El Chino) y me topé con una noticia que califica como noticia bizarra.

Aquí les va (el comentario lo dejo para el final):
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Empresa holandesa recicla grasa humana para galletas para el Tercer Mundo

22:38
| La fundadora de Irfak, Mieke Smits, explica que su compañía envía los productos a regiones con problemas de alimentación a causa de situaciones de guerra

La Haya (EFE).- La empresa holandesa Irfak recicla la grasa humana sobrante de liposucciones para elaborar galletas y otros productos alimenticios para enviar a países en vías de desarrollo, según reconoce la propia empresa.

El programa de actualidad de la televisión holandesa "Netwerk" ofrecerá hoy un reportaje especial sobre la actividad de esta empresa.

En su página de Internet, la fundadora de Irfak, Mieke Smits, explica que su empresa "recicla grasa humana y la transforma en alimentos que se exportan a países del Tercer Mundo" o a regiones con problemas de alimentación a causa de situaciones de guerra.

Smits explica que, por ejemplo, uno de sus productos, cerrado herméticamente para poder ser distribuido incluso en las situaciones más adversas, está compuesto de un "50 por ciento de grasa humana, otro 50 por ciento de azúcar y una enorme cantidad de vitaminas añadidas".

En una entrevista concedida a la televisión local del sur de Holanda, L1Tv, Smits deja ver el contenido de una bolsa que contiene "la grasa de nuestro primer ganador de nuestra promoción para conseguir donantes".

"La gente puede inscribirse a través de nuestra página de Internet y ganar una liposucción", que se sortea una vez cada medio año, según la web de la empresa.

Irfak colabora ya desde hace dos años con la clínica de cirujanos cosméticos "Van Gerven & Van Iersel", que son los que realizan las liposucciones sorteadas.

Fuente: El Comercio, 27/11/2008

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Buena manera de reciclar recursos naturales (¿la grasa humana es un recurso?), pero bastante rara. El único comentario apropiado lo dijo Charlton Heston en 1973, adelantándose a su época: "Soylent Green is people!" Personalmente, siempre sospeché de las galletas Chomp; incidentalmente, son mis favoritas.

Para los lectores interesados y que sepan holandés (dos conjuntos que probablemente tengan intersección vacía), esta es la página web de la empresa IRFAK: http://www.irfak.org/.

¡Hasta el siguiente post!

sábado, 22 de noviembre de 2008

Miedo


miedo
.

(Del lat. metus).

1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.



Cuando eres un niño pequeño, de cinco o seis años de edad, no deberías ver películas de terror. Punto.

Esto lo sé por experiencia propia. De niño vi todas y cada una de las películas y series de terror que la televisión peruana de fines de la década de los ochenta me ofrecía. Algunas escenas quedaron marcadas hasta el día de hoy:

- En Return of the Living Dead (1985), la escena en que el cadáver zombie de una mujer explica que busca comer cerebros porque morir duele (puede sonar inofensivo ahora, pero pongan esa escena en la mente de un niño de cinco años...).

- En Poltergeist (1982) -que, dicho sea de paso, fue co-escrita por Spielberg-, cuando el payaso de juguete ataca a uno de los niños protagonistas y lo arrastra debajo de la cama y cuando uno de los personajes secundarios imagina frente al espejo cómo la carne se despega de su rostro. (Algunos años después, cuando mi abuela me regaló un muñeco de payaso idéntico al de la película, no tuvieron mejor idea que colocarlo justo frente a mi cama, permanentemente mirándome. Más de una vez le cayó un almohadazo bien dirigido.)
- Algunos episodios de la nueva y antigua serie La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), y su canción de opening, que Lovecraft probablemente describiría como pavorosa. Recuerdo especialmente tres episodios:
  • En el primero, una epidemia de gripe se extiende en un pueblo, tras la llegada de un hombre misterioso. Luego de algunas semanas, todo el pueblo está infectado, excepto un habitante que había permanecido en casa durnte todo ese tiempo, sin contacto con el resto. Una noche, todo el pueblo, transformado en monstruos debido a la aparentemente inofensiva gripe, sale de sus casas para matar al único no infectado.
  • En el final de otro episodio, la abuela de una familia termina convirtiéndose en una bruja, pero esto sólo se le revela el espectador, no a los miembros de la familia.
  • Del tercer episodio, sólo recuerdo la frase final: "el monstruo está en el atico". Durante todo el episodio, un grupo de personas había tratado de acorralar al monstruo que habitaba una casa. Al monstruo no se le ve una sola vez en todo el episodio, pero finalmente logran acorralarlo en el ático de la casa. La frase final de esta historia coincidió con la llegada de mi mamá a la casa; cuando me dijo "hola" establecí mi marca personal de salto alto.
Recuerdo también haber visto la serie presentada por Hitchcock (Alfred Hitchcock Presents) y lo que en Perú se conoció como La Hora Macabra (Ghost Story). La canción del comienzo de la primera y la publicidad de la segunda (en canal 9, para los peruanos) eran suficientes para apagar el televisor.



Ahora, Poltergeist, lo confieso, me jodió el cerebro. Probablemente toda mi consecuente fascinación con el terror en forma de cine, literatura, comics (y en la vida real) se la deba a haber visto esa película. Verla, a los cinco años, fue el equivalente al primer fix de una sustancia adictiva (digamos, para ser zanahorias, la primera vez que uno toma Coca-Cola). Me dejó queriendo más.

Pero el efecto no fue inmediato. La primera reacción fue desarrollar un miedo (ver definición al inicio de este post) antes inexistente a la oscuridad, que eventualmente superé, y otro a lo que puede estar detrás de las puertas, detrás de las cortinas, detrás de mí mismo. Este último es un miedo que está bajo control, pero que dudo que algún día desaparecerá. (Y esto lo digo, simplemente, porque, con todo lo improbable que puede ser, realmente existe una probabilidad distinta de cero de que haya algo detrás de esa puerta, o algo detrás de mí. En palabras del gran Kurt Cobain: "Just because you're not paranoid doesn't mean they aren't after you.")

El miedo a lo desconocido e inmaterial se encuentra muy dentro de nosotros y tiene una explicación bastante coherente como mecanismo evolutivo de prevención: si eres un Cro-magnon en búsqueda de comida y te sientes de pronto amenzado por la presencia de un depredador al que puedes oír, pero no ver, entonces es útil que tengas miedo y corras para salvarte. (Aprovecho para decir que, si a alguien le interesa qué hubiese pasado si descendiéramos de los Neanderthal, y no de los Cro-Magnon, lean la trilogía The Neanderthal Parallax de Robert Sawyer.) Pues bien, el hecho es que Poltergeist llevó este instinto a un nivel de overdrive dentro de mí y, cuando recuperó sus niveles normales, me dejó con un apetito insatisfecho por el terror.

Ahí comenzó mi fascinación por las películas de zombies, por ejemplo. A esta época pertenecen los clásicos Night of the Living Dead (1968) y sus secuelas (los remakes saldrían muchos años después), de George A. Romero; Re-Animator (1985), de Stuart Gordon; Pet Sematary (1989), basada en el libro del mismo nombre de Stephen King, publicado en 1983; The Evil Dead (1981), dirigida por Sam Raimi, el que sería director de la trilogía de Spider-Man veinte años después. Cuando descubrí que en la serie de videojuegos House of the Dead podía poner en práctica los años de experiencia visual eliminando zombies, inmediatamente me volví asiduo jugador: descubrí que pocas cosas relajan más después de una semana de trabajo que apuntar directamente a la cabeza de un zombie. ¿Un poco salvaje y violento? Sí, lo admito. Pero inmensamente gratificante.

Años después, hurgando en una librería de la cadena Gandhi en Ciudad de México, descubriría a H.P. Lovecraft y el mito de Cthulhu. Ya antes, en el colegio, había leído Carrie de Stephen King, pero Lovecraft realmente entendió cómo generar terror: muestra lo mínimo indispensable, suficiente como para crear en el lector la sensación de que lo que se le está describiendo es un elemento que se encuentra fuera de la realidad conocida. Lovecraft no habrá sido un revolucionario en la literatura, pero sí llegó a convertirse en el ícono del género de horror. Si les interesa, lectores, recomiendo dos de sus más conocidas historias: At The Mountains of Madness (1936) y The Thing on the Doorstep (1937).

Durante años, he podido ver plasmados en las películas y libros de horror parte de los miedos de mi infancia. Algunos de estos miedos siguen hasta hoy, más controlados, digeridos y pensados, pero todavía presentes. Mi fascinación con el horror responde a una búsqueda, fuera de los sueños, de la presencia de lo surreal en la vida normal. Las situaciones improbables y sus efectos en una persona, un grupo o en toda la humanidad es un tema que no está restringido sólo al género de horror, pero que sí ha sido explorado (notablemente, por Romero) utilizando sus técnicas. Fuera del horror, el mejor explorador de situaciones improbables que he encontrado es José Saramago, escritor portugués, ganador del premio Nobel de Literatura y autor de novelas como Ensayo Sobre la Ceguera (sobre una epidemia de ceguera), Las Intermitencias de la Muerte (sobre un país donde la gente deja de morir) y Ensayo Sobre la Lucidez (sobre un país donde todos votan en blanco en las elecciones presidenciales). (En Ensayo Sobre la Ceguera, curiosamente, no es difícil hacer comparaciones con los eventos típicos de películas de zombies.)

El tema del horror es amplio y el de lo surreal, aún mas. Todavía me falta mucho por ver, desde Fellini hasta las películas gore italianas, y mucho por leer. El hambre -no de cerebros, sino de terror, en este caso- está lejos de haber sido calmado.

Para terminar, los dejo con una de las frases más famosas de Lovecraft, la primera línea de The Call of Cthulhu:

"The most merciful thing in the world, I think, is the inability of the human mind to correlate all its contents. We live on a placid island of ignorance in the midst of black seas of infinity; and it was not meant that we should voyage far."

Las preguntas para ustedes, lectores, son esta vez: ¿Qué películas de terror recuerdan especialmente? ¿Libros? ¿Páginas del Necronomicon?