Fuera de paréntesis, sin embargo, escribiría -en cursivas y negritas- sobre el descubrimiento más feliz del pasado año: los griegos. Difícilmente uno pasa por el colegio y la universidad sin haberse encontrado, al menos de pasada y a lo lejos, con Esopo, Homero, Sócrates, Platón o Aristóteles, pero mi conocimiento de ellos y del mundo griego antiguo no llegaba más allá de lo que aprendí en los cursos de filosofía y teoría del conocimiento, y en alguna que otra lectura, como la del excelente El mundo de Sofía de Jostein Gardner. Así que cuando un día cualquiera, en mis habituales incursiones a los estantes de El Crisol, me topé con un volumen doble de la Defensa de Sócrates y el Critón de Platón, una parte de mi cerebro le susurró a otra el equivalente químico de la frase "ya toca, ¿no?".
Platón resultó ser un maestro de claridad en comparación con los escritos de Kant y Hegel que alguna vez leí y que me parecieron, de entrada, innecesariamente oscuros. Después de Platón, decidí leer a los griegos en orden cronológico, comenzando por las fábulas de Esopo, continuando con la mitología de Homero, Hesíodo y Apolonio de Rodas y luego con el teatro clásico de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes, para finalmente volver a la filosofía, con los presocráticos, Platón, Sócrates, Aristóteles y los demás. Ese ha sido el plan. El 2010 lo dediqué a las fábulas y la mitología, mientras que el año actual lo estoy dedicando al teatro y, si las musas lo permiten, a la filosofía.
Es interesante encontrar en escritos de hace 2 500 años que las pasiones y motivaciones de entonces son las mismas que las de ahora. Lo esencial en el hombre, parece, ha permanecido invariante. Evidentemente, las herramientas y técnicas que usamos han cambiado y hemos pasado por varios estadíos en la percepción que tenemos de cuál es nuestro lugar en el universo, pero narraciones como la del enfrentamiento entre Áyax y Héctor, la conversación entre Aquiles y Príamo, y el reencuentro entre Odiseo y su nodriza al regresar a Ítaca, nos conmueven ahora como lo hicieron hace más de dos milenios y medio a los griegos. Leer a los griegos es participar de los inicios de la gran conversación que empezó en la Atenas del siglo V A.C., continuó en la Roma antigua, se redujo a un susurro en la Edad Media, reencontró su voz en la Ilustración y el Renacimiento, gritó furiosa durante la revolución francesa, se ordenó en Inglaterra y Alemania, y que continúa hasta hoy, sin visos de decaer.
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A continuación, lector, como lo hice con los libros del 2009, está la lista de mis doce libros favoritos del 2010, seleccionados de un total de ochenta y ocho leídos. No sólo están los griegos, sino también dos latinos, un argentino y un estadounidense, además de un par de novelas gráficas. Si esta lista sirve de algo además de satisfacer mi gusto por las listas (se me ocurre que fácil las listas son algo así como el gen egoísta de Dawkins, pero en versión escrita), que sirva para picarles la curiosidad y para que, si se encuentran con alguno de los libros que menciono, le den una oportunidad.
1. Todos los fuegos el fuego (Julio Cortázar, 1966)

2. Defensa de Sócrates (Platón, est. 393-389 A.C.)

En el diálogo platónico Critón, en el que Sócrates ya se encuentra en la cárcel, esperando su muerte, un adinerado amigo cercano de Sócrates, Critón, le ofrece pagar su huida de la cárcel, pero este declina el ofrecimiento, aduciendo que no estaría actuando de acuerdo con las normas si lo aceptara. Sócrates es el ejemplo perfecto de coherencia entre las ideas y las acciones. ¿Por qué tuvo que morir Sócrates? Para demostrar que la razón prevalece. Entiéndase "razón", sin embargo, en su sentido más amplio, como la capacidad del hombre de elegir, entre los diferentes cursos de acción, aquel que le parece más provechoso para sí y para el resto. Por otro lado, es reconfortante saber cómo los razonamientos de Sócrates toman en cuenta la duda: no toma sus argumentos como absolutos, sino que, sobre ellos, usando la razón, va construyendo, a la manera de andamios, ideas más complejas, de las que no deja de dudar. Esta actitud auto-crítica es, con luces, la misma que usamos actualmente cuando practicamos ciencia.
Defensa de Sócrates fue el primer libro de la Grecia antigua que leí. Probablemente, de no haber sido tan lúcidas las argumentaciones de Sócrates, no me hubiese animado a seguir leyendo a los griegos. Hay también una versión del juicio contada por Jenofonte, que no he leído.
3. El banquete (Platón, 380 A.C.)

Uno a uno exponen sus puntos de vista sobre el amor, en ocasiones claramente marcados por sus distintas profesiones (hombre de leyes, médico, poeta cómico, etc.). Sócrates, a su turno, recuenta la fábula de cómo hombres y mujeres solían estar unidos en un solo ser que fue separado en dos partes, creándose así los dos sexos, los cuales continuamente buscan reunirse. El tema del amor homosexual se trata con detalle en la conversación: el amor verdadero, según el filósofo, es el amor a la sabiduría. Así, argumenta que, en una típica relación entre un amante (un hombre maduro) y un amado (un joven), no debería prevalecer el componente de placer físico, sino que el amado debería buscar enriquecerse con la sabiduría del amante, y éste con la juventud del amado.
4. Dune (Frank Herbert, 1965)

- from The Sayings of Muad'Dib by the Princess Irulan
La épica Dune es una de las obras más importantes de ciencia ficción del siglo pasado. En el planeta desértico Arrakis, también conocido como Dune, el joven Paul Atreides, príncipe de la casa Atreides, descubre su papel como líder de los Fremen, el pueblo nativo de Arrakis, que sobrevive en los secos desiertos del planeta. El libro destaca por el gran cuidado y detalle puesto en elaborar las relaciones sociales y políticas entre los diferentes personajes y grupos de poder: destacan la rivalidad entre los Atreides y los Harkonnen, las intrigas por el control de la especia "melange", recurso natural y producto de exportación encontrado únicamente en Arrakis, capaz de prolongar el tiempo de vida de quien la consume, y la lucha de los Fremen contra el imperio. Resumir en un solo párrafo el universo completo de Dune, que abarcó seis libros escritos por Herbert y otras tantas continuaciones a cargo de otros autores, sería no hacerle justicia a la obra. Dune es lectura obligatoria para todo el que le guste el género.
5. On the shortness of life (Séneca, 49)

"It is not that we have so little time but that we lose so much. Life is long enough and our allotted portion generous enough for our most ambitious projects if we invest it all carefully. But when it is squandered through luxury and indifference, and spent for no good end, we realize it has gone, under the pressure of the ultimate necessity, before we were aware it was going. So it is: the life we receive is not short but we make it so; we are not ill provided but use what we have wastefully."
La lucidez de Séneca para tratar temas morales es refrescante. Para él, el único camino seguro para hacer las paces con la mortalidad de uno mismo es la filosofía: ésta no es, entonces, únicamente un intento por explicar el mundo, sino también el medio por el que nosotros, mortales, podemos utilizar la razón para encontrar paz y sentido. Séneca considera, además, que el servicio público es la contribución más generosa que el individuo puede hacer a sus congéneres. Sin embargo, su idea de servicio público no se limita a ser funcionario público, sino que es más general: cada individuo debería tratar de ayudar, dentro de sus habilidades, a su prójimo. En particular, cualquiera que esté familiarizado con la forma racional de ver el mundo debería tratar de enseñársela al resto.
En la edición que leí, estaban contenidos dos ensayos más de Séneca. Consolation to Helvia es una carta muy sentida que el autor, en el exilio, envía a su madre, dándole argumentos de por qué ésta no debería estar triste. De On tranquility of mind rescato, entre otras, la siguiente selección:
"Whether we believe the Greek poet, “it is sometimes even pleasant to be mad”, or Plato, “he who is master of himself has knocked in vain at the doors of poetry”; or Aristotle, “no great genius was without a mixture of insanity”; the mind cannot express anything lofty and above the ordinary unless inspired. When it despises the common and the customary, and with sacred inspiration rises higher, then at length it sings something grander than that which can come from mortal lips. It cannot attain anything sublime and lofty so long as it is sane: it must depart from the customary, swing itself aloft, take the bit in its teeth, carry away its rider and bear him to a height whither he would have feared to ascend alone."
6. Meditations (Marcus Aurelius, 170-180)
"A little flesh, a little breath, and a reason to rule all - that is myself."

"Repeatedly dwell on the swiftness of the passage and departure of things that are and of things that come to be. For substance is like a river in perpetual flux, its activities are in continuous changes, and its causes in myriad varieties, and there is scarce anything which stands still, even what is near at hand; dwell, too, on the infinite gulf of the past and the future, in which all things vanish away. Then how is he not a fool who in all this is puffed up or distracted or takes it hardly, as if he were in some lasting scene, which has troubled him for so long?"
A Marco Aurelio y a Séneca los leí en una época en que trataba de encontrar una forma de construir una moral no basada en lo divino (¿En qué creen los que no creen? de Umberto Eco también ayudó mucho) y en ellos encontré, más que disertaciones abstractas sobre la bondad de la razón, justificaciones directas sobre su utilidad y recomendaciones prácticas y suscintas sobre cómo vivir una vida de acuerdo con la razón. Mucho de lo que escribieron puede ser atribuido al sentido común, pero no por eso deja de ser valioso leerlo. De hecho, me parece que la filosofía estoica tiene mucho de sentido común y que, en cuanto al aspecto moral, puede bien resumirse en la propuesta del justo medio de Aristóteles: atribuirle a cada cosa la importancia que se merece.
7. Transmetropolitan vols. 1-10 (Warren Ellis, Darick Robertson, 1997-2002)

8. Of Man (Thomas Hobbes, 1651)

"Concerning the thoughts of man, I will consider them first singly, and afterwards in train or dependence upon one another. Singly, they are every one a representation or appearance of some quality, or other accident of a body without us, which is commonly called an object. Which object worketh on the eyes, ears, and other parts of man's body, and by diversity of working produceth diversity of appearances."
Ahora ven a qué me refiero con comenzar desde primeros principios: Hobbes empieza definiendo lo que quiere decir por "pensamiento"; luego se ocupa de la "sensación" y la "memoria". Tras una serie de definiciones y argumentaciones, llega a plantear una de las primeras teorías del contrato social, basado en una monarquía en la que los súbditos ceden parte de sus libertades al monarca, quien se encarga de disponer de sus vidas.
Dos características de los escritos de Hobbes me llamaron especialmente la atención. Primero, que, a pesar de que el súbdito le debe rendir obediencia al monarca, Hobbes argumenta que esto no impide que, cuando su vida se ve en peligro, haga lo que sea necesario para salvarla, inclusive traicionar al monarca. De forma muy grosa, este es un esbozo del derecho universal a la vida. Segundo, este es el primer intento que he encontrado por construir de forma ordenada una teoría social; el Leviathan de Hobbes se asemeja a un libro de texto moderno de Matemáticas: primero vienen los axiomas y las definiciones, luegos los teoremas y los corolarios. Tal vez tendría que leer la Política y El Capital para estar seguro, pero intuyo que las obras sobre el contrato social son rara vez tan ordenadas.
9. Ilíada (Homero, siglo VIII A.C.)

Ilíada narra los acontecimientos sucedidos durante algunas semanas del último de los diez años del sitio griego de la mítica Troya, a causa del rapto de Helena, esposa del rey Menelao de Esparta, por parte del príncipe troyano Paris. Agamenón, hermano de Menelao, rey de Micenas y caudillo del ejército griego, toma para sí a Briseida, la mujer cautiva de Aquiles, líder de los mirmidones y el mejor guerrero del ejército. Esto suscita la ira de Aquiles, que decide no participar de la batalla contra los troyanos, sino permanecer dentro de su embarcación, junto con los hombres que comanda. La Ilíada está llena de narraciones muy gráficas de episodios heroicos (lanzas que atraviesan torsos y cráneos son comunes), que tienen como protagonistas principales a Áyax, el segundo mejor guerrero después de Aquiles, a Diomedes, al astuto Odiseo, a los Atridas Agamenón y Menelao, al prudente Néstor, rey de Pilos, y a Patroclo, segundo al mando de los mirmidones. Paralelamente al enfrentamiento entre argivos y troyanos, en el Olimpo los dioses apoyan a uno u otro de los ejércitos: Atenea y Hera a los argivos, mientras que Ares y Apolo a los troyanos. Los mismos dioses bajan al campo de batalla y participan, con espada en mano, del enfrentamiento. Al morir Patroclo en manos de Héctor, hermano de Paris, Aquiles decide salir de su confinamiento y entrar a la batalla, matando a Héctor y dando inicio al final de la guerra de Troya.
El mundo de la Ilíada corresponde a lo que Hesíodo llamó, en su Trabajos y días, la era de los héroes, un respiro en la siempre decadente evolución del hombre. Es la época mítica del imaginario colectivo griego, es decir, una edad de bronce en la que aparecen las figuras de los reyes guerreros justos y los enfrentamientos honorables, que servirán como base para el posterior teatro griego. Nociones griegas tan fundamentales como la del destino inalterable, incluso para los dioses, permean la narración. Junto con Odisea, Ilíada es una de las dos piedras angulares de la literatura occidental.
Led Zeppelin supo capturar el sentimiento general de Ilíada en su canción Achilles' last stand. (Letra aquí.)
10. Odisea (Homero, siglo VIII A.C.)

Son varias las diferencias entre Ilíada y Odisea, descontando la trama. La estructura de la segunda se asemeja más a lo que actualmente conocemos como novela; de hecho, es el mismo Odiseo -y no un narrador externo- quien, habiendo llegado a la tierra de los feacios, narra a la corte, y a nosotros, sus aventuras desde su salida de Troya. Por otro lado, la trama de Odisea contiene menos intervenciones divinas que Ilíada y menos enfrentamientos de escudo y espada, así que termina siendo menos épica que ésta. Esto, por supuesto, no significa que le falten escenas memorables. En particular recuerdo cómo, a la llegada de Odiseo a su antiguo palacio de Ítaca, luego de veinte años de ausencia, lo espera en la puerta del palacio su anciano perro, Argos, quien, tras reconocer al amo devuelto, muere de vejez. El enfrentamiento de Odiseo y Telémaco, su hijo, contra los pretendientes al trono, es también memorable, así como todas las escenas previas al descubrimiento del pordiosero extranjero como el verdadero rey de Ítaca. Odisea es, en fin, la proto-novela del género fantástico.
Muchos y en muchas épocas han sido quienes, basándose en el poema de Homero, han elaborado alguno de sus aspectos. Dos de los poemas más conocidos son Ítaca de Konstantínos Kaváfis y el intenso Ulysses de Lord Alfred Tennyson, cuyo verso final es memorable.
Me parece un lugar apropiado para citar el que, según el Certamen de Hesíodo, obra en la que él y Homero se enfrentan en un concurso de habilidad declamatoria, sería el epitafio de Homero:
"Aquí la sagrada cabeza oculta la tierra, al jefe de héroes, al divino Homero."
11. Preacher vols. 1-10 (Garth Ennis, Steve Dillon, 1995-2000)

Preacher cuenta la historia de Jesse Custer, un reverendo del centro de los EE.UU. que recibe poderes sobrenaturales y decide buscar a Dios, quien ha abandonado a su creación. No me refiero a una búsqueda espiritual, sino a una real: Jesse busca a Dios para reclamarle su abandono y, en última instancia, para matarlo. En el camino se reencuentra con su ex-novia, Tulip O'Hare, y con un vampiro irlandés, Cassidy, y ambos se convertirán en compañeros de aventuras. Al igual que Ellis, Ennis pone en sus personajes diálogos no-bullshit, que van al grano, pero a la vez los va construyendo lentamente, a través de flashbacks que revelan sus historias, en las que tienen especial importancia las relaciones familiares. El interesante tratamiento de Dios como un ser ególatra, que crea al hombre sólo para que éste lo adore, lo había encontrado antes en el El evangelio según Jesucristo de Saramago. Ennis lo desarrolla con igual maestría.
Preacher es principalmente un libro sobre la búsqueda de sentido en la ausencia del recurso a lo divino. Sin embargo, en medio de peleas a puño limpio, borracheras, amputaciones, y un lenguaje que no se guarda nada, es también un libro sobre la real capacidad que el amor tiene de redimir al hombre, incluso cuando ha pasado por sufrimiento extremo.
12. For whom the bell tolls (Ernest Hemingway, 1940)
"In the night he awoke and held her tight as though she were all of life and it was being taken away from him."
- For whom the bell tolls, ch. 21

Hemingway escribió For whom the bell tolls en su característica prosa directa, pero usando una forma "españolizada" del inglés, traduciendo expresiones idiomáticas de la España de los 40s directamente al inglés. El resultado es un diálogo en inglés arcaico, que transmite fielmente los "joder" y "la leche" de los montañeses españoles. De Hemingway sólo había leído The old man and the sea, hace unos once años, en el colegio, y recuerdo que me gustó la forma en la que presentaba a su personaje, el viejo pescador, como un hombre fuerte, con un sentido del honor particular. Jordan no es del todo como el viejo -es mucho más vivaz-, pero sí comparte el mismo sentido personal de la responsabilidad que él. Es principalmente por su estoico protagonista por lo que For whom the bell tolls llegó a la lista de los libros favoritos del 2010.
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Bueno, ahí está. Como en toda selección, muchos libros excelentes se quedaron fuera de la lista. Vale la pena mencionar al brillante Invisible man , de Ralph Ellison ("Let man keep his many parts and you'll have no tyrant states"); a ¿En qué creen los que no creen?, en el que Umberto Eco expone las rudimentos de una moral humanista; a William Faulkner, con Absalom, Absalom! y The sound and the fury, novelas góticas ambientadas a mediados del siglo XIX y comienzos del XX en el sur de EE.UU. y que me introdujeron a la técnica del "stream of consciousness" (que no es muy de mi agrado). Del gran Philip K. Dick, leí dos libros emblemáticos: el surreal Ubik y la novela de historia alternativa The man in the high castle, en la que los Aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial. También me di tiempo de leer el primer libro de la obra maestra de Stephen King, The dark tower: the gunslinger, que tiene una de las mejores líneas de apertura que he encontrado: "The man in black fled across the desert, and the gunslinger followed". Mención aparte se merece The epic of Gilgamesh, el poema épico más antiguo conocido, cuyas raíces datan del siglo XX A.C. En las tabletas de arcilla en las que se escribió se encuentran ya todos los elementos que aparecerían después en la épica griega y, eventualmente, en nuestra literatura.
Cierro el post con la misma pregunta que hice al inicio del 2010: ¿qué novela, cuento, ensayo, novela gráfica, colección de poemas, obra de teatro o artículo periodístico que hayan leído en el 2010 recuerdan especialmente?
4 comentarios:
Me alegra haberte provisto de uno de ellos.
Se agradece.
No sabes cómo me sorprende que recién hayas leído Dune.
By the way, no puedo recomendar, bajo ninguna circumstancia, ninguno de los libros de Dune escrito por el hijo. Ni las prequelas, ni las pre-prequelas, ni las sequelas, ni los intermezzos. Espanto de espantos.
Ya me dirás cuál de los seis libros te gustó más, supongo que te los leerás en unas seis semanas, si no los has leído ya. :-)
Sí, una vergüenza no haber leído Dune antes. Todavía no he leído los otros cinco libros, pero están todos en la lista.
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