viernes, 1 de enero de 2010

Los libros del 2009

Amo leer. Alguna vez, en una conversación de madrugada acerca de mi insomnio crónico, me preguntaron qué hacía durante todas esas horas de vigilia. Dije que el insomnio es bastante útil cuando uno se obsesiona y quiere avanzar con el trabajo, pero que, sobre todo, leía. Mi respuesta fue, textualmente: leo de forma compulsiva, con miedo de que no me alcance el tiempo para leer todo lo que quiero leer y de que no llegue a conocer algo que me hubiera gustado haber leído. Así que eso hago, de madrugada y de día, mientras voy de un lado a otro de la ciudad, en las pocas ocasiones en las que no puedo evitar esperar o hacer fila, en la cama, en los aviones, en los aeropuertos, en los cafés y sí, también en el baño.

¿Por qué leo? Por varia razones. Primero, porque me entretiene. Segundo, porque me gusta encontrar en los libros ideas que yo también he tenido, pero que el autor ha encaminado por rumbos distintos, o visto bajo otra luz. Tercero, por las ideas nuevas, las muchísimas que no tuve: encontrar una idea simple y poderosa y sonreír para uno mismo cuando se asimila ese pedazo de conocimiento es una de las mejores sensaciones, creo, que el ser humano puede conocer. Cuarto, leo para conocer las experiencias de otros. Hay muchas cosas que yo probablemente no haré (vamos, no creo que escale el Himalaya, me vuelva un vagabundo en Baghdad, o tenga un romance decimonónico), pero que de otra forma no podría conocer. El cine, para esto, es también útil, pero por su misma naturaleza es limitado para construir la psique de los personajes y a veces para transmitir ideas complejas. Y quinto, por un afán absolutamente personal de recopilación de información. A pesar de lo ingenuo del propósito, quiero hacer todo lo que se pueda hacer en una vida: visitar todos los lugares que pueda visitar, probar todas las comidas y tomar todas las bebidas que pueda probar, ver todas las películas que pueda ver y, claro, leer todo lo que pueda leer. La razón no tiene mucho de místico: simplemente creo que, para poder decir algo verdadero e importante sobre el mundo, es necesaria la experiencia. Toda la experiencia posible. Y yo sí quiero decir algo verdadero e importante sobre el mundo. ¿Qué? Pues no sé, pero ahí vamos.

Volviendo al tema, mi lista de lectura usualmente no es muy ordenada, aunque sí paso por períodos en los que sólo leo ciencia ficción, o sólo cuentos, o me dedico a leer sólo a un autor, o a un pequeño grupo de autores. En ocasiones, como sucedió con The Hitchhiker's Guide to the Galaxy o con Maus, leo todos los libros de una colección de corrido, uno detrás de otro. Pero usualmente mezclo géneros, autores, idiomas y temas. Lo que leo depende de mi estado de ánimo, o de cuánto esfuerzo quiero poner en la lectura o, simplemente, de que a veces tengo ganas de leer un buen cuento de Asimov, una novela de la Lima de Vargas Llosa, o la versión de Alan Moore de los crímenes de Jack El Destripador, en formato de novela gráfica. Me gusta pararme frente a los estantes después de haber acabado un libro y buscar entre las filas cuál será la nueva lectura. La única regla con respecto a qué leer es la siguiente: si el libro fue escrito en castellano o en inglés, se debe leer en ese idioma o no leerlo hasta conseguirlo en su idioma original; si el libro fue escrito en cualquier otro idioma, leer la traducción al castellano, si el idioma original es más cercano a éste, o, de lo contrario, la traducción al inglés.

Fiel a la manía de hacer listas, he querido cerrar este año con la lista de los libros que leí en el 2009 y que más me gustaron. Esto significa que el libro me atrapó y sólo pude soltarlo porque (a) tenía que trabajar, (b) tenía que ducharme o (c) me di cuenta de que faltaban dos horas para que amaneciera y tenía que dormir un poco. La siguiente lista contiene libros y novelas gráficas que me interesaron por sus ideas, por el estilo, por los personajes y, en el caso de las novelas gráficas, hasta por el estilo del dibujo.

Los ochenta y seis libros del 2009 pueden verlos en la columna de los cien últimos leídos y van desde El Reino de Este Mundo, de Carpentier, libro sobre el que escribí una entrada en Enero, hasta Novecento, de Baricco, que terminé hace un par de días. Aquí van, en ningún orden en particular, mis doce libros favoritos del 2009:

1. Borges Oral (Jorge Luis Borges, 1978)

Borges Oral reúne las transcripciones de las cinco conferencias que el autor dio en 1978 en la Universidad de Belgrano, en Buenos Aires, cada una sobre uno de sus temas favoritos: el libro, la inmortalidad, Emanuel Swedenborg, el cuento policial y el tiempo. A la inmortalidad como la entiende Borges le dediqué una entrada y encontré la frase de Leconte de Lisle que guardaré para el momento preciso. La cantidad de conocimiento que el cerebro de Borges guardaba era intimidante. Súmenle a eso una imaginación de primera y una capacidad para describir las ideas más complejas sin complicaciones ("Arribo ahora al inefable centro de mi relato, empieza aquí mi desesperación de escritor..."), dejen al hombre hablar de lo que más le gusta y el resultado es este pequeño libro de sus conferencias. Después de sus cuentos, éste es mi favorito de Borges.

2. El Capitán Alatriste (Arturo y Carlota Pérez-Reverte, 1996)

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". Así comienza el primer libro de las aventuras del Capitán Diego Alatriste y Tenorio en la Europa de fines del siglo XVI y comienzos del XVII. De Arturo Pérez-Reverte había leído ya La Tabla de Flandes y El Club Dumas, pero es en las aventuras del Capitán Alatriste en las que se luce. El estilo es ágil, a pesar del español antiguo de novela de capa y espada, y encaja a la perfección con una trama llena de excelentes escenas de acción. Las descripciones de Madrid de la época, y de personajes famosos como Quevedo, para quien toda excusa era buena para batirse en duelo, y Lope de Vega, le dan el justo contexto histórico a las aventuras. Hasta ahora hay seis libros publicados, y Pérez-Reverte tiene al menos tres más planeados. El primer libro lo leí durante las noches en la escuela del CERN en Medellín, en Marzo, en aquellas dos semanas que pasé confinado en la estancia de las afueras de ciudad. Los libros 2 al 5 ya están esprando en los estantes de mi casa para ser leídos.

3. Maus (Art Spiegelman, 1986 [vol. 1], 1991 [vol. 2])

Novela gráfica autobiográfica en la que el autor describe la compleja relación con su padre, un judío sobreviviente del Holocausto nazi, a través de conversaciones en las que este último describe su vida antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. En Maus, los nacionalidades están representadas por distintos animales: los judíos son ratones; los alemanes, gatos; los polacos, cerdos; los estadounidenses, perros; los franceses, ranas; etc. Hasta antes de Maus (y de Persepolis, de Marjane Satrapi, que leí casi simultáneamente), mi experiencia con la novela gráfica se había limitado casi exclusivamente al género de acción y superhéroes. Con Maus, Spiegelman muestra el poder de la novela gráfica: al levantar la limitación auto-impuesta de utilizar únicamente palabras para contar historias, las posibles formas de contarlas se multiplican. Aunque, cronológicamente, fue Will Eisner quien se dio cuenta por primera vez de las posibilidades de la novela gráfica, para mí fue Maus, y en menor medida Persepolis, la que tuvo este efecto. Después de Maus, vendría el primer contacto con Eisner (The Contract With God Trilogy), las novelas gráficas autobiográficas como Fun Home, las exploraciones a veces surrealistas de la vida urbana adolescente en Ghost World y Black Hole, y trabajos más experimentales y díficiles de clasificar como Jimmy Corrigan y City of Glass. Pero todo comenzó con Maus. Si alguna vez quieren enterarse qué pasó con los chistes que leían de niños, consigan este libro.

4. Fahrenheit 451 (Ray Bradbury, 1953)

Este libro me impactó de forma especial, tanto que me llevó a escribir una entrada al respecto poco tiempo después de acabarlo. En el mundo de Fahrenheit 451, los libros están prohibidos y escuadrones de bomberos se dedican a quemar aquellos que sobrevivieron a la gran purga. Los libros -razona uno de los personajes principales- no contienen soluciones para el problema de la infelicidad y, mas bien, terminan frustrando al lector que no encuentra en la vida real aquello que encontró en la ficción. La idea de un distopía en la que la libertad de pensamiento, sensación y acción de los ciudadanos está limitada por mecanismos implementados por el gobierno ya la había encontrado antes, notablemente en Brave New World y The Handmaid's Tale. Lo que diferencia a Fahrenheit 451 de otros libros sobre distopías que he leído son dos aspectos: primero, que el recorte de la libertad nace, no como una medida del gobierno para controlar al pueblo y convertirlo en una maquinaria eficiente, sino del pueblo, para evitar su propia infelicidad y, segundo, que termina en una nota optimista. Fahrenheit 451 debería ser lectura esencial para cualquier ser humano.

5. Animal Farm (George Orwell, 1945)

Alegoría de cómo las revoluciones fallan a causa de la corrupción de sus líderes. En una granja, un buen día, los animales, liderados por los cerdos, deciden agruparse y rebelarse contra el granjero, a quien logran expulsar, estableciendo en adelante un socialismo animal. A medida que transcurre la novela, el ideal de igualdad entre los distintos animales, expresado por la máxima "todos los animales son iguales" es progresivamente minado, se establece una economía cada vez más capitalista, los cerdos se erigen a sí mismos como la clase política, con el resto de los animales constituyendo "el pueblo", y se establecen relaciones económicas con los humanos de granjas aledañas, traicionando así el principio original de no interacción con los humanos. Al final, resulta que "todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros". Orwell, un socialista demócrata, escribió Animal Farm después de su participación en la guerra civil española y como crítica a Stalin durante la Segunda Guerra Mundial. Junto con 1984, también de Orwell, Animal Farm es una de las novelas políticas más importantes del siglo XX.

6. Island (Aldous Huxley, 1962)

Durante toda su vida, Huxley escribió sobre cómo el avance de la especie tendía hacia un orden opresor, con libertades y oportunidades limitadas, creatividad casi anulada y donde los individuos viven dentro de la burbuja en la que fueron condicionados a ver el mundo. En Island, su libro final, Huxley da su particular versión de una solución. Me gusta pensar que el libro es un manual de cómo construir un orden social equilibrado, una especie de prototipo, burdo y a veces ingenuo, de cómo todas las ideas acerca de lo que una sociedad debe ser, pueden ser armonizadas y de cómo el resultado puede funcionar. La acción, es cierto, ocurre en una pequeña isla, Pala, aislada de las grandes potencias mundiales, a las que Huxley critica duramente y presenta como sistemas decadentes, pero la posibilidad de adaptar algunas de las políticas de Pala en el mundo real no me parece descabellada. O, al menos, me gusta pensar que no lo es.

7. The Philip K. Dick Reader (Philip K. Dick)

Dick fue uno de los principales escritores de ciencia ficción del siglo XX. A diferencia de Asimov (otro de los escritores de ciencia ficción más importantes del siglo pasado), la de Dick es una ciencia ficción que se encarga menos del avance tecnológico y más de la distinción entre lo real y lo que no lo es (en este sentido, se parece a Borges y a Cortázar). Como resultado, sus novelas y cuentos tienen claros tintes surreales, con finales abiertos y, en ocasiones, con revelaciones sorprendentes. Para esto, su experiencia con el abuso de drogas, a veces alucinógenas, fue muy útil. The Philip K. Dick Reader es una colección de veinticuatro de sus mejores cuentos, incluyendo varios que han sido adaptados al cine, notablemente We Can Remember It For You Wholesale (adaptada al cine como Total Recall, 1990) y The Minority Report (adaptada en el 2002). Dick es lo más cercano que he encontrado a la demencia en papel.


8. Flowers for Algernon (Daniel Keyes, 1966)


Publicada primero como historia corta en 1959, Flowers for Algernon ganó el Premio Hugo, el más importante en ciencia ficción y fantasía, en 1960. La versión novelada, publicada seis años después, ganó el Premio Nebula de ese año. Flowers for Algernon es la historia de Charlie Gordon, un hombre con una deficiencia mental (C.I. de 68) que se somete a un tratamiento quirúrgico para elevar su capacidad intelectual, operación a la que el ratón de laboratorio Algernon fue previamente sometido, con éxito. La novela, escrita en forma de entradas en el diario de Charlie, documenta el progreso tras la operación: a medida que la operación hace efecto, se nota una mejora en la ortografía, un enriquecimiento del vocabulario y, paralelamente, niveles más profundos de reflexión. Cuando el C.I. de Charlie alcanza 185, ya ha aprendido varios idiomas y leído cientos de libros y, como consecuencia, se ha dado cuenta de lo limitado del conocimiento humano y de la incapacidad de los expertos de conectar áreas del conocimiento que son disconexas únicamente en apariencia. Sin embargo, a pesar de su gran crecimiento intelectual, la experiencia emocional de Charlie sigue siendo la del ser infantil que era al inicio. Flowers for Algernon es una novela sobre el autoconocimiento, sobre la emoción de la búsqueda del conocimiento, la libertad que ésta trae y la soledad que implica y, hasta cierto punto, sobre la capacidad del afecto para redimir.

9. Death of a Salesman (Arthur Miller, 1949)

Una de las obras de teatro más intensas que he leído. La historia del final de la decadencia de Willy Loman, vendedor de 63 años, es épica. Loman se niega a aceptar la realidad: que está muy viejo para continuar trabajando como vendedor, que sus hijos no son los hombres que él cree, que, en fin, es suficiente el carisma de una persona para que tenga éxito en la vida. La caída de Loman simboliza la caída del sueño americano. No la he visto puesta en escena, pero hay por lo menos siete adaptaciones al cine. La de 1985, con Dustin Hoffman en el papel de Willy Loman y John Malkovich en el de uno de sus hijos, Bill Loman, es aparentemente la más fiel a la obra de teatro.


10. The Character of Physical Law (Richard Feynman, 1964)


Feynman dijo alguna vez: "Physics is like sex: sure, it may give some practical results, but that's not why we do it". Miembro del Proyecto Manhattan, Ganador del Premio Nobel en Física en 1965, desarrollador del lenguaje actual de la teoría cuántica de campos y percusionista de bongo, el personaje de Feynman es uno de los más populares entre los físicos. Su capacidad para entender y explicar utilizando lenguaje simple es legendaria. The Character of Physical Law es la transcripción de las siete conferencias que Feynman dio en 1964 como parte de las Messenger Lectures en Cornell.

El mismo Feynman explica el tema de sus conferencias de la manera más clara:

"There is also a rhythm and a pattern between the phenomena of nature which is not apparent to the eye, but only to the eye of analysis; and it is these rhythms and patterns which we call Physical Laws. What I want to discuss in this series of lectures is the general characteristic of these Physical Laws; that is another level, if you will, of higher generality over the laws themselves. Really what I am considering is nature as seen as a result of detailed analysis, but mainly I wish to speak about ony the most overall general qualities of nature."

11. The Martian Chronicles (Ray Bradbury, 1950)

La historia de la conquista de Marte, como la imaginó Bradbury. Ambientada originalmente entre 1999 y 2057 (la reedición de 1997 avanzó todas las fechas en 31 años), las historias cortas que componen este libro narran desde los primeros y fallidos intentos de los humanos por establecerse en Marte, su encuentro con la raza de marcianos nativos que los toman por dementes hasta el eventual establecimiento de las primeras colonias humanas, todo enmarcado dentro de una civilización terrestre decadente, que ve en Marte la oportunidad de un nuevo comienzo. Las historias revelan más acerca de la condición humana que lo que uno esperaría de un libro de ciencia ficción, y su final espeluznante pero esperanzador es tan relevante hoy como lo fue cuando se publicó la novela hace casi sesenta años.


12. Understanding Comics: The Invisible Art (Scott McCloud, 1993)


Un comic sobre comics. Un análisis del género, con explicaciones de por qué el lector se identifica con las representaciones simplificadas de los personajes de un comic, cómo se controla la percepción del tiempo usando las viñetas, cuáles son los diferentes tipos de secuencia que se pueden construir usándolas, las diferencias entre el comic estadounidense, europeo y japonés, la elección del nivel de simbología utilizado y varios otros temas. Excelente lectura para cualquier persona interesada seriamente en el género del comic, o "arte secuencial", como lo llamó el maestro Will Eisner. Understanding Comics ha sido uno de los libros de no-ficción más agradablemente sorprendentes del año.







Hubieron varios libros más en el 2009 que me gustaron. Catch-22 me pareció hilarante y profundo; A Clockwork Orange, extrañamente clara; Crash, inquietantemente desagradable (o desagradablemente inquietante); His Master's Voice, la contraparte perfecta del Contact de Sagan. Una mención muy especial se la lleva la colección de comics de The Sandman, de Neil Gaiman; el personaje de Dream of the Endless es uno que se queda en el subconsciente aún después de cerrar el libro.

La pregunta, estimados, si han llegado hasta el final de este post, es: ¿qué novela, cuento, ensayo, novela gráfica, colección de poemas, obra de teatro o artículo periodístico que hayan leído en el 2009 recuerdan especialmente? (Y si fue antes, pero igual lo recuerdan, vale también.)

8 comentarios:

luciano dijo...

Me han gustado Solaris y Fiasco, ambas recomendadas por ti... aunque la última aún no acabo de leerla. Este año fue bastante pobre para mí en cuanto a libros. Por ahora me viene a la mente solo Misery pues no llego a recordar si Pride and Prejudice lo leí el 2009 o el 2008.

Punto aparte... ¿estás demente? 86 libros en un año es casi un libro cada 4.5 días!!!

Mauricio Bustamante dijo...

Pride and Prejudice definitivamente está en la lista por leer. Misery no la había puesto, pero recuerdo que me gustaron partes de la película (sí, las más salvajes). De Stephen King, quiero leer la serie de The Dark Tower, que son siete libros. Ya tengo el primero, pero todavía no lo he comenzado.

Hubiese sido chévere llegar a cien (sería un libro cada 3.5 días, aprox.), pero ya no dio el tiempo.

Dicho sea de paso, Todos los Fuegos el Fuego estuvo buenísimo: "La autopista del sur" y "La salud de los enfermos" me parecieron simplemente geniales.

Yazmin dijo...

Corrección: es un libro cada 4.2 días para ser exactos. Y sí, está demente (date cuenta por el comment por Misery).

En mi caso apenas leí 5 en los dos últimos años: Travesuras de la niña mala, Seda, El amor en los tiempos del colera, La barrera del pudor y El reino de este mundo (éste último por el autor del blogg). Y eso que han sido los años de más libros desde que salí del cole. Creo todas ya comidas por ti señor lector.

luciano dijo...

Con los números reales es muy difícil ser exacto, en especial si se trata de una fracción irreducible como 365/86. Cualquier notación decimal siempre será una simple aproximación... :)

Jess dijo...

El libro que más me gustó este año es Corazones Desatados de Jorge Fernández Díaz, es una colección de historias de amor recopiladas por un periodista. Me encantó especialmente la forma como repetidamente e involuntariamente el libro se presentaba en mi camino jajaj..
Otros que también me gustaron son la niña mala y al "Pie del río Támesis" ambos de MVLL, me hubiera encantado verla en escena.

Mauricio Bustamante dijo...

Yaz: La Barrera del Pudor no la he leído, pero el título suena invitador. Travesuras de la Niña Mala es uno de los pocos libros de romance que he leído, pero me gustó bastante: la relación enfermiza entre los protagonistas me pareció muy plausible.

Jess: ¡Bienvenida! Al Pie del Támesis está en la lista. Y sobre teatro, casi siempre me pierdo las pocas buenas obras que se ponen en escena en Lima. Sigo esperando que alguien se anime a hacer Bodas de Sangre.

Joel Jones Pérez. dijo...

¡Finalmente puedo responder la pregunta! Tenía que estar frente a mi mini-biblioteca para recordar qué había leído en todo el año...

En el 2009 empecé con Murakami, "Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo." También conocí a Coetzee, con "Diario de un Mal Año." Se me cayó un poco Sábato con "Sobre Héroes y Tumbas," no estaba mal, pero no fue lo que esperaba...

¿Qué más? "Amares," de Galeano, fue bastante interesante. Y "The Given Day," de Lehane me sorprendió, no pensé que fuera a ser bueno (lo compré en un aeropuerto alemán, y era el único libro que no era un thriller).

El año lo terminé con Watchmen... espectacular.

Anónimo dijo...

Hace tiempo que usted no publica nada nuevo. Se espera con ansias